Ahogamiento: guía de primeros auxilios

Las altas temperaturas estivales invitan a refrescarse continuamente. Ir a la piscina es, de hecho, lo que más apetece al salir del trabajo o durante los fines de semana. Sin embargo, hay que ser especialmente precavidos en estos espacios. Sólo en 2016, murieron ahogadas en España 437 personas, un 5% más que el año anterior. Para reducir esta terrible cifra, es imprescindible saber cómo actuar en caso de ahogamiento.

Para evitar ahogamientos en las piscinas, lo primero es prevenirlos y, por ello, es aconsejable respetar las normas del área y adquirir hábitos como no entrar en el agua de forma brusca, respetar el tiempo de digestión y conocer la profundidad de la piscina antes de tirarse.

Los ahogamientos se producen cuando el agua irrumpe estrepitosamente en los pulmones de una persona, impidiendo el paso del aire y provocando asfixia. Saber primeros auxilios puede, en muchos casos, salvar vidas:

Rescatar a la víctima

Lo primero que hay que hacer es sacar a la víctima de ahogamiento del agua. Es muy importante saber nadar para hacerlo. En caso contrario, pedir ayuda.

Comprobar la respiración

El siguiente paso es comprobar si la víctima de ahogamiento respira. Basta con acercarse a su nariz o boca para sentir su respiración. Si respira, hay que colocar a la víctima en posición lateral para permitir la entrada de aire a los pulmones.

Practicar la reanimación cardiopulmonar

Si no respira, es preciso efectuar la reanimación cardiopulmonar, que combina la respiración boca a boca con compresiones cardíacas. Primero, se debe inclinar la cabeza del individuo hacia atrás y levantar el mentón y, después, aproximar la boca a la de la víctima, hasta cubrirla por completo y soplar hasta que el pecho se infle.

Si la víctima no reacciona, habrá que añadir compresiones cardíacas, que consisten en presionar el corazón para favorecer la circulación de la sangre. Si la persona es un niño menor de ocho años, hay que realizar 2 insuflaciones y 15 compresiones, pero si es el ahogado es un adulto, el ciclo será de 2 insuflaciones y 30 compresiones. Entre ciclo y ciclo es indispensable llamar al servicio de emergencias.

¿Qué hacer ante un corte de digestión?

Una de las causas relacionadas con el ahogamiento en piscinas son los cortes de digestión. El corte de digestión, también llamado hidrocución, se produce cuando los vasos sanguíneos se contraen de forma brusca debido al contraste de temperatura al sumergirse en agua fría, provocando la pérdida de conocimiento de la víctima.

Durante el proceso de digestión, los vasos del aparato digestivo tienden a dilatarse y, a consecuencia de ello, otros órganos reciben menor cantidad de sangre de lo habitual, como el cerebro. Este hecho, sumado al choque térmico, podría desencadenar un corte de digestión que podría ser fatal y derivar en el ahogamiento de la persona. ¿Cómo pueden, entonces, evitarse los cortes de digestión?

Mojarse

Reducir el contraste de temperatura al entrar en el agua, es decir, mojarse poco a poco para acostumbrar el cuerpo.

Esperar

Esperar un tiempo prudencial antes de sumergirse en el agua después de una comida copiosa. Unas tres horas puede ser suficiente.

Precaución con el deporte

Evitar bañarse inmediatamente después de realizar una actividad física. El deporte incrementa la temperatura corporal y, si el agua está muy fría, el contraste es mayor. Tampoco es conveniente exponerse al sol de manera prolongada justo antes de entrar en la piscina.

 

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