Camino de Santiago: cómo prepararse y qué llevar

“Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.” Antonio Machado

Habitualmente se habla del Camino de Santiago, pero lo cierto es que se trata de una decena de recorridos diferentes. Sea cual sea el que hayas elegido, debes saber que estás a punto de embarcarte en una experiencia enriquecedora, una aventura que cada año atrae a miles de peregrinos de todo el mundo. Sin embargo, también es preciso que sepas que antes de hacer el Camino de Santiago es conveniente llevar a cabo una adecuada planificación para que no tengas ningún problema. Seguro que en este punto te asaltan diversas dudas. ¿Hay que prepararse físicamente?, ¿qué llevar al Camino de Santiago? A continuación te ofrecemos una serie de consejos.

¿Cómo prepararse físicamente para el Camino de Santiago?

A pie y en bicicleta son las dos fórmulas más frecuentes para realizar el Camino de Santiago. Dependiendo del camino que elijas (el Camino Francés, el Primitivo, el Inglés…), es posible que debas enfrentarte a más de 300 kilómetros de recorrido durante varias semanas, un verdadero reto que requiere buenas condición física.

Así, pasar de la vida sedentaria a emprender el Camino no es fácil, por lo que es aconsejable prepararse unos meses antes. Si no tienes costumbre de andar, al principio será suficiente con adquirir el hábito de dar paseos frecuentes e ir por las escaleras en vez de tomar el ascensor. Puedes aprovechar los fines de semana para realizar excursiones al monte con el calzado y mochila que llevarás al Camino. Poco a poco, aumenta la dificultad de las rutas y añade algún desnivel. Los músculos y el corazón, de esta manera, se irán fortaleciendo.

Antes de salir: qué es indispensable llevar

La mochila es el compañero de viaje inseparable del peregrino. Esta no debe ser muy pesada y deberá contener solo lo imprescindible. Se recomienda que no supere los 5 kg, pues, de otro modo, podría causar lesiones en la columna. ¿Qué meter en ella? Un par de pantalones (uno puesto y el otro guardado), chubasquero, gorra, ropa interior y calcetines, camisetas de repuesto, chanclas, un polar, un saco de dormir y gafas de sol. Es aconsejable, asimismo, que esté dotada con compartimentos externos para un rápido acceso a la comida y el agua.

Tan importante como la elección de la mochila es el calzado. Lo ideal son unas botas de montaña de caña media o bien unas zapatillas de trekking. En cualquier caso, el calzado escogido debe reunir una serie de cualidades: ligero, cómodo, impermeable y transpirable.

Consejos para ahorrar durante el Camino

En función del número de etapas realizadas, el Camino podría alargarse hasta un mes o, incluso, más. Durante este tiempo, el peregrino tiene que pagar alojamiento cada día y alimentarse cada vez que tenga hambre, de modo que será necesaria una buena administración del dinero.

Para ahorrar, lo mejor es dormir en los albergues públicos del camino, cuya noche cuesta en torno a 5 o 6 euros. En cuanto a la comida, no se debe escatimar, pues el desgaste físico debe ser recompensado con alimentos que proporcionen energía. El truco para ahorrar, no obstante, reside en realizar una comida copiosa o de menú al final de la jornada y para el resto del día, echar mano de productos del supermercado. Unos consejos muy sencillos que el bolsillo agradecerá.

Imagen |  Pixabay

 


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