7 Estrategias infalibles para resolver conflictos en el trabajo

Primeros pasos para resolver conflictos laborales

En el trabajo pasamos buena parte del día y, por ello, es habitual que surjan rencillas entre los compañeros. La confluencia en un mismo espacio de diferentes personalidades y caracteres, sumada a los momentos de estrés, puede derivar en disputas puntuales. Este tipo de situaciones pondrá a prueba tu capacidad para resolver conflictos. Un conflicto laboral no solo deteriora el ambiente de trabajo, sino que se traduce en un descenso de la productividad, afectando, en último término, a los resultados y objetivos de negocio. Estas son las mejores estrategias para manejar conflictos en el entorno laboral:

Supera el pasado

En muchas ocasiones, los conflictos aparecen por desavenencias pasadas no resueltas. Ser rencoroso con quienes vas a tener que trabajar a diario no lleva a ninguna parte. Al contrario, enrarece el ambiente y crea un clima en el que pueden saltar chispas a la mínima. Más que en pensamientos negativos, focaliza tus esfuerzos hacia la reconciliación.

Compórtate de manera profesional

El trabajo no es el patio de un colegio, así que antes de comenzar un conflicto, ten presente el lugar donde te encuentras. Antepón tu profesionalidad a tu personalidad. El objetivo no es tener razón, sino lograr que el trabajo salga adelante.

Evitar directamente el conflicto

Esta estrategia supone evitar a toda costa que la disputa acabe en conflicto. Y es que el dicho “Dos no pelean si uno no quiere” no podía ser más acertado. A veces, esta táctica puede dar sus frutos y, finalmente, conseguir que se resuelva sin confrontaciones.

Mantente dispuesto a ceder

Quién tiene razón es secundario, ya que si ambas partes se creen en posesión de la verdad, el conflicto nunca se solucionaría. Lo importante en estos casos es ceder como vía para alcanzar un acuerdo. Esto no significa que seas el perdedor. Muchas veces mantener la paz tiene más peso que unos argumentos.

Practica la escucha

Si no conoces los argumentos de la otra parte, difícilmente podrás llegar a un entendimiento. Escuchar implica entender el punto de vista del otro y, quién sabe, quizás te lleves una sorpresa y su perspectiva no te parezca tan descabellada. Si quieres que el otro te escuche a ti también, tendrás que hacer lo mismo con él. La clave es intentar que comprenda tus argumentos sin exigirle lo que tiene que hacer.

Muestra empatía y analiza tu versión

Si realmente deseas resolver las desavenencias, deberás aparcar el orgullo e intentar situarte en el lugar de la otra persona. También, examina tu punto de vista, ya que es posible que esté influenciado por factores externos. Mírate a ti mismo de manera objetiva y realiza autocrítica.

No entres en el terreno personal

No caigas en descalificaciones e insultos. Si es un conflicto laboral, carece de sentido que entres en este juego sucio. Utilizar la ofensa como arma no solo agravará más la discusión, sino que te hará perder apoyos.

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