Vivir en pareja: cómo compartir espacio y evitar conflictos

La convivencia es uno de los pasos más importantes de toda pareja. No obstante, nadie dijo que fuera fácil. No en vano, sois dos personas distintas, con rutinas, costumbres y manías diferentes que comparten un mismo espacio. Es lógico que surjan los roces y las discusiones, aunque no hay que olvidar que la presencia de conflictos no quiere decir que la pareja sea menos sólida o esté destinada al fracaso. La clave está en cómo superarlos y, por supuesto, en cómo evitarlos. ¿Estáis planteándoos vivir en pareja? Descubre cómo evitar conflictos en la convivencia.

Recuerda que absolutamente todas las parejas discuten y, aunque es cierto que no es una situación agradable para ninguno de los dos, incluso la relación podría salir fortalecida. Todo depende de cómo se gestionen las discusiones y, sobre todo, intentar que no deriven en una crisis mayor.

Redactar un contrato de convivencia 

La mejor manera de evitar conflictos es previniendo esas situaciones que los desencadenen. Para ello, un contrato con cláusulas de los derechos y obligaciones de ambas partes puede ser una buena idea. Podéis incluir tantos puntos como queráis: las tareas de limpieza, la aportación económica de cada uno, la intimidad, la fidelidad, el papel de los amigos y familia, cómo afrontar las peleas, etc. Sentaos y meditad bien el contenido del acuerdo y estad seguros de que habéis contemplado todos los escenarios posibles. Finalmente, firmadlo como garantía de su cumplimiento.

Tener comunicación

En numerosas ocasiones, los conflictos aparecen porque no hay la suficiente comunicación entre la pareja y llega un momento en el que uno de los dos estalla. Lo idóneo es, entonces, hacer partícipe al otro de cómo nos sentimos o si algo nos ha molestado en algún momento. Puede que sea una minucia con fácil remedio que, de no arreglarse, podría desencadenar un conflicto peor.

Encontrar juntos la solución al problema

Si hay una disputa, lo mejor es sentarse y encontrar juntos la solución.  Eso sí, durante la conversación es importante que os centréis en arreglarlo y no en el problema. El objetivo no es tener razón, sino poner fin a la discusión, ¿no? Si te dedicas a acusar a tu pareja, solo conseguirás irritarla y te alejarás del consenso para poner fin a la disputa, que es de lo que se trata.

Recapacitar sobre el origen del enfado

Gran parte de las desavenencias de la pareja tienen su origen en problemas individuales. En muchos casos, la razón de tu enfado puede no ser una actitud que te disgustó de tu pareja, sino que puede deberse a un mal día en el trabajo, por ejemplo.

Escuchar a la otra persona

Para resolver el conflicto, habla y explícate, pero en el momento indicado y sin exaltarte. Es imprescindible saber escuchar y dejar que la otra persona te exponga sus argumentos. Por un momento, practica la empatía y ponte en el lugar de tu pareja y quizás te des cuenta de que su punto de vista tampoco es tan descabellado.

/ Contenido relacionado:

Síguenos en las redes sociales

Todos los derechos reservados © Marktplatz Mittelstand GmbH & Co. KG 1996-2015